Latinoamérica, región de “delfines” políticos y líderes permanentes

0
50

BOGOTÁ.- El resultado de las elecciones en Bolivia, donde el candidato del expresidente Evo Morales, Luis Arce, se alzó con la mayoría, confirma que en un buen número de países latinoamericanos, los líderes históricos buscan permanecer en el poder con “delfines” nombrados por ellos mismos.

Esta práctica no distingue entre derechas ni izquierdas, muestra con ello poca renovación de los liderazgos en la región y mantiene la figura del “heredero” como un valor político, según expertos.

Evo Morales gobernó Bolivia durante casi 14 años y se vio forzado a renunciar a la Presidencia tras las elecciones de 2019 entre denuncias de fraude electoral y un presunto golpe de Estado del que dice fue víctima.

Refugiado en Argentina, Morales buscó con éxito recuperar el liderazgo en su país y coordinó la campaña electoral de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), con su exministro Luis Arce como candidato.

LÍDERES “ETERNOS”

El fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, fue un dirigente que llevó su liderazgo y su proyecto bolivariano fuera de las fronteras de su país, al punto que su opinión pesó en la elección de varios candidatos en Latinoamérica.

En Venezuela, Chávez le pidió a los venezolanos antes de morir que eligieran a su entonces vicepresidente Nicolás Maduro como presidente.

El sucesor del líder bolivariano, que asumió el poder como “presidente encargado” luego del fallecimiento de Chávez en marzo de 2013, ganó las elecciones en abril de ese año por un estrecho margen.

Otro liderazgo que ha marcado el destino de un país es el de Fidel Castro. El 31 de julio de 2006 el líder de la revolución cubana, quien se encontraba ya muy enfermo, delegó el poder en su hermano Raúl y en 2008, el menor de los Castro, asumió formalmente la Presidencia de Cuba.

Raúl comandó por diez años la isla y en un hecho sin precedentes, desde que en 1959 se registró la revolución cubana, Castro abogó por un relevo generacional y pasó en 2018 el mando a Miguel Díaz-Canel.

En las antípodas ideológicas y con procedimientos democráticos, Colombia ha vivido también esta apuesta por los delfines políticos.