Danilo Medina, Hugo Tolentino y la porfía reelección

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Ignacio Nova
ignnova1@yahoo.com
No es nuestro el tema ni el título referente a la reelección. Pertenecen al fallecido historiador, escritor y político Hugo Tolentino Dipp (1930-2019).

Junto a Apolinar Henríquez, lo abordó en un libro publicado en el 1997, a raíz de la intención reeleccionista del entonces presidente, Dr. Joaquín Balaguer.

Con la osadía temeraria de quienes se arrodillan solo ante lo justo, legítimo y veraz, los autores lo reeditaron en el año 2003, ante los intentos reeleccionistas del entonces presidente Hipólito Mejía. El momento fue considerado punto de ebullición de aquella a la cual el también historiador, economista y exgobernador del Banco Central, doctor Félix Calvo, designó de “triple crisis” al verificarlas en pilastras preponderantes del Estado: la banca, la moneda y el ente regulador. Fue, según este intelectual, inicio grave hacia una esmirriada democracia, gestada en la meiosis del coloso de las organizaciones políticas nacionales hasta entonces: el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), efecto de una búsqueda lujuriosa de la reelección y del control financiero organizacional.

¿Qué era don Hugo Tolentino sino un amasijo de virtudes e integridad personales, intelectuales y cívicas en medio de aquel jolgorio?

¿Sino un intransigente radical contra toda actitud o acto antidemocrático, ilegítimo, ilegal, inmoral, ofensivo, opresivo, colonialista, entreguista…?

La beocia y la corruptela lo consideraban imprudente y anarquista.

No tenían de otra: don Hugo Tolentino sólo transpiraba reciedumbre, humanismo e idoneidad.

Solo alguien así renunciaría a la posición de Canciller, como hizo el 25 de marzo del 2003 cuando el entonces presidente involucró al país en dos actos reñidos con las convicciones PRDeístas y del Canciller: la reelección y una guerra intervencionista.

Quienes lo seguíamos admirados desde la lejanía social y las generaciones, Hugo Tolentino alcanzaba y mantenía la estatura de paradigma, de portento a seguir.

Irrumpió en la intelectualidad y política locales signado por las narrativas modernas: el ideario revolucionario social-demócrata y el conocimiento y comprensión del drama dominico-haitiano, tema abordado en su tesis de grado (Universidad de París. 1959): “Orígenes Histórico-Jurídico de los Estados Dominicano y Haitiano”.

Su labor educativa, literaria, histórica y política incluye veintiún títulos, atados a esa pasión intransigente por una República mejor, a la política, funciones desempeñadas y pasiones personales: la racialidad, la ciudad, la educación, la gestión pública, la idea independentista, los personajes históricos antípodas y relevantes, la constitución, las instituciones públicas gestionadas, la influencia de la Revolución Francesa en el país, la conquista… Entre otros, incluyendo divertimentos poéticos y gastronómicos, valiosos tributos a la fragua de la identidad. Fue colaborador estrecho del doctor José Francisco Peña Gómez.

Su “Informe de Gestión 2012-2013”, colgado en el portal de la Cámara de Diputados, rebora la reciedumbre e integridad civil y ética que observó en su vida social, política y pública.

Al declarar el Duelo oficial durante el día de ayer, en honor póstumo a Hugo Tolentino Dipp, el presidente Danilo Medina ponderó positivamente la integridad ejemplar que ese autor nos legó. Y, preguntamos: ¿también resaltó en él aquella defensa radical de la Constitución y de la separación de poderes? ¿Dijo que también celebra aquel veto definitivo y radical contra la reelección?