Con patrocinio desconocido

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Orlando Gil
gil@claro.net.do/@orlandogildice
Si 33 firmas encuestadoras se han registrado en la Junta Central Electoral, hasta ahora, el proceso de lucha interna y el evento comicial lucen portentosos.

Digo hasta ahora porque todavía hay tiempo para que otras se inscriban y participen en iguales condiciones.

En el paquete se cuentan empresas dominicanas y extranjeras, y resulta interesante que las nacionales no dejaron la diligencia para última hora, pensando en prórroga.

33 es la edad de Cristo, y aunque Cristo murió joven, 33 no deja de ser una cantidad apreciable e intrigante si se consideran los términos y las referencias.

La perspectiva de negocio es buena, ya que ninguna va a aventurarse en un mercado electoral que podría no conocer, y de conocerlo, sabría de las dificultades y los riesgos.

Aquí cualquiera pierde la faja, o el crédito ganado en buena lid, u oportunidades mejores. Habría que averiguar cómo se enteraron de la zafra.

Si descubrieron los clientes a distancia o estos se enteraron de su fama y los contrataron. ¿Unos a ojos de buen cubero y otros acogiéndose al mejor postor?

Lo bueno de la nueva legislación es que se les conoce por anticipado y se evitan las sorpresas, pues río revuelto no solo da ganancia de pescadores, sino que crea corrientes para que se cuelen calaveritas.

La Ley Electoral no solo obliga a las encuestadoras a identificarse, cuando publiquen una medición, sino también a quien la haya encargado.

Este es un punto que la JCE no recuerda y las afectadas pasan por alto, y una situación contra la cual hay que prevenirse, pues de a poco se escapan por la izquierda atribuyendo el patrocinio a “un grupo de empresarios”.

No tengo clara la noción, pero posiblemente se imponga un reglamento o disposiciones muy puntuales, de manera que no se burle el texto o espíritu de la Ley.

Y ese estatuto debe determinarse o precisarse de forma apremiante, pues empiezan a aparecer encuestas, y más que clara la intención de manipular o de posicionar.

No debe obviarse la experiencia dominicana, que a una encuesta siguen muchas otras.