El rifirrafe de la Procuraduría

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La presencia en estos días de periodistas extranjeros, que han coincidido en el país durante la cobertura de varios hechos que han impactado a la opinión pública de Estados Unidos, ha dejado una gran enseñanza a las autoridades dominicanas a la hora de informar al público sobre un determinado acontecimiento.

Los enviados especiales a un país no tienen ningún tipo de ataduras por lo que hacen todas la preguntas, aunque resulten incómodas. De ahí que Patrick Oppmann, jefe de la oficina de CNN en Cuba, cumplió con el rol que lo trajo hasta República Dominicana.

La oficina de comunicaciones de la Procuraduría admitió que existía una discrepancia entre la solicitud de medida de coerción depositada en los tribunales y las informaciones ofrecidas en la rueda de prensa, que era a lo que se refería Patrick, con mucha razón, en la rueda de prensa del pasado miércoles en que el Procurador se empeñó en querer desmeritarlo.

Luego, al terminar la rueda de prensa, insistió encarecidamente en hablar con el periodista. La respuesta fue negativa.