Nada oculto

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Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio
asdm06@gmail.com
Antes se decía que si uno no quería que una cosa se supiera, que no la dijera o que no la hiciera, pero creo que ahora -con los medios que tenemos y exagerando un poco-, hay que añadir que ni siquiera hay que pensarlo…

Muchas cosas que se difunden no son una falta a la privacidad de las personas, pero hay que repetir tantas veces la frase del evangelio: “No hay nada oculto que no llegue a saberse”.

Si antes en los barrios se chismeaba y lo que se hacía todo se sabía, hoy el mundo -como ya han dicho muchos expertos-, se ha vuelto una aldea, un pueblo, un barrio. Nuestros hechos y nuestras palabras -cuando se dicen en cualquier parte-, ya no son privadas, son públicas.

Recuerde el pensar de la biblia, donde se afirma que “uno es dueño solamente de lo que no dice”.

Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.