EU: Crecen críticas por uso de gas lacrimógeno contra migrantes

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WASHINGTON.- El caótico incidente del domingo en la frontera de Estados Unidos y México, donde agentes estadounidenses dispararon gas lacrimógeno a migrantes centroamericanos, ha dejado a los migrantes malhumorados y abatidos. El lunes algunos optaron por irse y otros están preocupados de que el enfrentamiento puede haber arruinado sus posibilidades de asilo.

Las fuerzas de seguridad mexicanas aumentaron su presencia en el complejo deportivo de Tijuana donde miles de personas de las caravanas de migrantes se han refugiado. La policía impidió que los migrantes caminaran hacia la frontera por la mañana, aunque más tarde les permitieron moverse libremente.

Por su parte, el lunes, el presidente estadounidense Donald Trump defendió las acciones de las autoridades en la frontera: “Estaban siendo presionados por algunas personas muy duras y utilizaron gas lacrimógeno”. A su vez reiteró su política sobre el ingreso a EE.UU. “Nadie viene a nuestro país a menos que entren legalmente”.

Los migrantes que esperan solicitar asilo en los Estados Unidos deben poner sus nombres en una lista de espera que ya tenía alrededor de 3.000 personas antes de que la caravana llegara a Tijuana. Con los funcionarios de EE.UU. procesando menos de 100 solicitudes por día, el tiempo de espera para los recién llegados puede demorar meses.

Eso ha infundido un sentimiento de desesperación entre muchos después de su agotador viaje desde Centroamérica. El incidente del domingo comenzó después de que cientos de personas marcharon a la frontera para intentar llamar la atención sobre su situación. Algunos intentaron atravesar las vallas y alambres que separan los países, lo que provocó las descargas de gas lacrimógeno.

Cindy Martínez, de San Vicente, El Salvador, dijo que había estado a punto de cruzar el alambre de púas hacia el lado estadounidense cuando se lanzó el gas lacrimógeno. Ella estimó que unas 20 personas ya habían pasado frente a ella, y los padres le rogaron a los agentes que no lanzaran el gas porque había niños pequeños presentes.

“Veo que es imposible para ellos querer darnos asilo”, dijo. “Debido a las palabras que el presidente Donald Trump ha dicho, creo que esto es imposible”.

Martínez, de 28 años, dijo que ahora estaba considerando trabajar en Tijuana.